Fuerte cosa es vivir y estar
contando
las horas, esas nubes, los
latidos,
vagar despiertos cuando
más dormidos,
estar en vela y continuar
soñando.
Sumamos días, que
nos van restando
los plazos por el tiempo
concedidos,
Nos deja la alegría
malheridos
y a veces el pesar nos va
curando.
En este breve sueño,
paradoja
de tanta libertad nunca
aprendida,
la sonrisa es un ceño
que se enoja,
el amor como un llanto que
se olvida,
el vivir un otoño
hoja tras hoja,
la muerte un suma y sigue
de la vida