SIGO SIENDO TU COSTALERO
Desde que el cuerpo me aguanta
He sido tu costalero,
Cada semana santa
Por las calles de mi Priego.
Que enorme satisfacción,
El tener el privilegio
De sacarte del colegio,
Y llevarte en procesión.
Más, mi salud se quebrantó.
Son las cosas del destino,
Mi corazón se rompió…
¡Ese sería mi sino¡
Y ahora, ya no puedo llevarte.
Ni a tu hijo en tu regazo.
¡Ay Madre de las Angustias!
¡Ya no puedo con el paso¡
Pero… nada se arregla llorando.
Y buscando una solución
Para seguirte llevando,
Miré en mi corazón.
Aquel que un día se rompía,
Y había sitio para los dos,
Y para toda la cofradía,
Y para todo el que cree en Dios.
Y… como así no me haces daño,
En lugar de un solo día
Te llevaré ¡Madre mía¡,
Todos los días del año.
J.F.S.M. costalero.
Septiembre de 2.009 |